En el corazón de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, una de las instituciones más emblemáticas de la enseñanza artística en Cuba, se gestó una iniciativa que dejó huella entre sus estudiantes. Bajo el título “Último capítulo de un lindo drama”, este programa de charlas y encuentros entre artistas, curadores, docentes y gestores culturales, se propuso abrir nuevos caminos de aprendizaje más allá del aula. La propuesta, ideada y liderada por la artista, curadora y profesora Evelynn Alvarez, contó con el apoyo del Fondo de Arte Joven (FAJ), plataforma cultural que, desde su creación en 2023, ha impulsado proyectos que fortalecen el desarrollo del arte emergente en la Isla.
El proyecto nació del afán de conectar a los estudiantes de nivel medio profesional con agentes activos del circuito del arte contemporáneo cubano. A través de charlas, visitas a estudios y conversaciones abiertas, “Último capítulo de un lindo drama” buscó complementar los programas de estudio con experiencias directas, generacionales y humanas.
A pesar de mis crisis con la pedagogía, siempre agradezco lo mucho que he aprendido de los estudiantes —explica Evelynn Alvarez—. Desde esa conciencia de superación conjunta, concebí y articulé esta propuesta.»
Alvarez, quien forma parte del claustro de San Alejandro desde 2015, ha estado vinculada a la docencia y al acompañamiento de jóvenes creadores durante años. En esta ocasión, vio en el FAJ un aliado natural: “Conocía la labor del FAJ a través de sus beneficiarios. He podido constatar su impacto en las carreras de autores que sigo. Entonces no fue difícil avistar la colaboración y apliqué a una de sus oportunidades”.
La primera parte del programa tuvo lugar durante el período de verano de 2024 y coincidió con las etapas de trabajo de diplomas de los estudiantes, un momento que suele ser de descanso o concentración en proyectos personales. Sin embargo, la respuesta fue entusiasta. “Un grupo de estudiantes decidió acercarse fuera del aula, a las implicaciones de hacer carrera como artista visual en Cuba. En medio de la desidia, mantener motivado a un adolescente con estos temas, superó todos mis objetivos”, confiesa Alvarez.
Para los estudiantes, la experiencia fue transformadora. Suamy Hernández, una de las participantes, describe el taller como “una inmersión profunda en el mundo del arte que superó todas mis expectativas”. La joven subraya que visitar los estudios de diferentes colectivos de artistas y dialogar con curadores “le abrió los ojos a un universo de posibilidades”.
“Entendí que el arte no es un camino solitario. La colaboración y el intercambio son fundamentales para crecer. Aprendí de la generosidad de los artistas que compartieron sus fracasos y éxitos, y de la importancia de la persistencia y la autenticidad”, añade.
El valor del intercambio generacional
Entre los objetivos estratégicos del FAJ destacan el financiamiento y acompañamiento a proyectos, ofreciendo herramientas y redes que fortalecen el tejido cultural del país. En palabras de Alvarez, “los intercambios entre generaciones son imprescindibles, pero cada vez más difíciles de lograr en nuestro contexto. Corazón corazón para el Fondo de Arte Joven, que dedica recursos —no solo financieros— a consolidar estos espacios.”
Para artistas consolidados como Gabriela Reyna, también docente de San Alejandro y colaboradora del proyecto, esta dinámica fue igualmente enriquecedora. “Compartir mi estudio con los estudiantes fue especial: pudieron ver la faceta más personal del artista. En ellos me reconozco, como cuando fui estudiante.” Reyna destaca que el intercambio fue de doble vía: “Ellos descubren el universo del arte profesional, y yo aprendo de sus miradas frescas. Es un regalo poder compartir y nutrirnos mutuamente.”
“El Fondo de Arte Joven se ha convertido en un referente invaluable. Integra voces diversas y demuestra que el arte crece cuando compartimos conocimientos. Ojalá existieran más espacios así en Cuba”, dijo.
Formar, inspirar, conectar
Para culminar una experiencia como “Último capítulo de un lindo drama”, y condicionada por las charlas e intercambios con jóvenes artistas visuales, Evelynn Alvarez estructuró desde su visión de docente la muestra colectiva “El Motivo”, exhibida en la Galería Acacia, de La Habana.
Conformaron la nómina de esta exposición ocho artistas que protagonizaron los intercambios junto a estudiantes, incluida Suamy Hernández, cerrando así un ciclo que generó oportunidades de superación, conexiones e inspiración.
Alvarez utiliza el término «final feliz» para referirse a la muestra, en cuyo statement además puede leerse «un ejercicio curatorial que opera con la identificación de leitmotivs: cada pieza expone recurrencias medulares del autor durante todo su accionar. De igual manera hay otra constante que direcciona la selección de obras: cada pieza expone consideraciones del autor sobre el fenómeno arte.» De esta forma, el taller cerró un ciclo y generó oportunidades de superación para estudiantes.
Para ella, liderar este proceso ha significado algo más que un logro profesional: “Asumí el taller Último capítulo de un lindo drama como un cierre. ‘Un cierre’ en el sentido popular que expresa el gran potencial de algo; pero también un cierre de etapa, tanto para esos estudiantes que entonces finalizaban su Nivel Medio Profesional, como en mi práctica hoy expandida al emprendimiento. De ahí el aura conclusiva que me condujo a revisitar obras y terminó siendo una especie de filtro necesario para seguir fluyendo”.
El proyecto “Último capítulo de un lindo drama” es una muestra del impacto que puede tener la colaboración entre una iniciativa como el FAJ y la educación artística. Convencidos de que el arte, como la enseñanza, se construye en comunidad, la plataforma busca tejer redes, fortalecer comunidades y dar voz a una nueva generación de artistas cubanos que sueñan con transformar su entorno desde la creación.















